En labios humedecidos con olor a ti
voy rebosando la idea de plasmar mi
esencia ahí, caminando por tus huellas
con sabor de ajonjolí, vivir.
La miel y semillas en mi boca se
han desmoronado tal como los bríos
que ayer dejaste anclados,
quiero saborear lo frío y fugaz de tus manos.
Una melaza hirviendo va corrompiendo
mis ecos, un bloque de iras pasionales
que marcan el desacierto,
de rodillas mendigo tus besos, vivir.
Labios humedecidos aún no sienten el aliento,
manos fugaces no moldean el cuerpo,
no hay miel solo un velo negro,
el vivir se esfumo, muero.